27/10/14

Repaso táctico del DANZ 1-0 Caracas

Diego Sancho (@SanchoDiegoo)

El litoral oriental del país fue sede del último partido pautado para la décima primera jornada del balompié nacional. Este evento encontró  dos equipos  con recursos para optar por buenas actuaciones en el torneo. El Deportivo Anzoátegui recibía al Caracas en Puerto La Cruz, ciudad en la que siempre los capitalinos suelen perder puntos importantes, tomando en cuenta que los anzoatiguenses llegaban tras ganar todos sus compromisos en casa. Esta no sería la excepción, pero en este análisis se habla de fútbol y no de cábalas.

Los primeros minutos fueron el prólogo de lo que iba a ser el desarrollo del encuentro, dos oncenas poderosas expectantes de lo que proponía el rival; balones largos y gestación rápida de jugadas en ataque para tomar por sorpresa la defensa.

Las proyecciones ofensivas a balón largo fueron la bandera de los rojos en las primeras acciones. Se buscaba al escurridizo extremo Jhonder Cádiz para que consiga el centro con tres posibles receptores dentro del área. Esta jugada se repitió un par de veces antes  de forma distinta y estuvo cerca de abrir el marcador.


 La dinámica se repetía un par de minutos más tarde con un Caracas que se embala al área tras una recuperación de Andreutti, quien avizora y ubica con un excelente pase a Cádiz proyectado. Era más el rojo.


No es fácil combinar precisión y rapidez en ofensiva, fue lo que buscaron ambas partes. El resultado no fue abultado porque la rapidez de juego solo se podía materializar en gol a base de perfecta ejecución de la estrategia o por un error defensivo.

Una de las claves del triunfo de los de Ruberth Morán fue anular la pieza más importante del contrario: el desequilibrio de Rómulo Otero. Nacido en El Tigre, Edo. Anzoátegui, pero no fue por amor a su tierra la razón por la que no brilló. Un futbolista de las características del 10 del Caracas requiere de doble marca; se debe encerrarlo hacia un costado para y negarle acceso a zonas de peligro. Eso fue exactamente lo que intentó su resistencia:


Con Otero sin posible sociedad, los Rojos del Ávila no encontraron forma de hacer daño en momentos importantes. A sus oponentes tampoco le sobraban argumentos para irse arriba. Los minutos iban corriendo y la noche entrante sugería un duelo excesivamente táctico en el que el primero que falle iba a pagar caro. Había una disciplina posicional por las dos partes y la consigna del segundo tiempo fueron los remates de media y larga distancia, además de los tiros libres. Ninguno de estos intentos técnicos logró el gol.

Las contras, el recurso que viene puliendo con el esfuerzo Eduardo Saragó a medida que avanza el semestre, fue la siguiente propuesta. Esta vez nacía una ocasión por el costado izquierdo con tres potenciales finalizadores. La opción más abierta por la derecha, Robert Garcés, fue el destinatario. No hubo finalización tras una mala recepción del servicio, pero Caracas conseguía el espacio.



Más tarde llegó el dudoso penal que puso adelante al Anzoátegui. La diferencia era abismal por la escasez de juego peligroso que se había generado hasta ahora. Morán tuvo la astucia de leer las intenciones de su homólogo y cerró opciones de pase a ‘Cariaco’ González, volante que ingresó tras el gol y medio por el cual Saragó encomendó a buscar el desborde para intentar empatar las acciones. Aquí González queda sofocado ante la presión aurirroja.



Al DT caraqueño le quedaba un cambio y decidió darle ingreso a Dani Cure, quien tuvo 12 minutos de chispa y casi concreta un empate agónico en par de oportunidades. Su movilidad por el carril derecho fue un dolor de cabeza para los orientales que no pudieron contenerlo vencidos por la fatiga.



En los últimos instantes de partido Garcés encontró a Cure habilitado con un excelso balón filtrado que el zuliano introduce en el área chica, pero el tiro es desviado por el botín del meta González. Esta fue la última idea del Caracas, estuvo cerca.


Este resultado mantiene vivas las esperanzas de título de los dos conjuntos. Caracas tiene más calendario (y por ende, más trabajo) que sus verdugos y depende de su juego para levantar el ánimo de una hinchada acostumbrada al éxito. Las contras, proyecciones y el ya dominante balón parado son recursos que tendrá que perfeccionar si quiere vencer en este tipo de cotejos en los que se pierde por un remate desde los doce pasos.

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