26/1/15

La Barra del Caracas fija postura ante el 'derecho de admisión'

Sólo Fútbol VE.- Desde hace meses y quizás años, la medida de prevención que han tomado los equipos de nuestro balompié nacional ha sido la de reservarse el derecho de admisión por no contar con dispositivos de seguridad o poseer una infraestructura limitada para la recepciónd de barras visitantes. En esta ocasión es La Barra del Caracas FC, barra organizada del equipo de la capital quien fija su postura ante estas decisiones de los equipos.



LA BARRA DEL CARACAS FUTBOL CLUB A LA OPINION PUBLICA
Desde Caracas, Capital de Venezuela y Cuna de La Libertad.-

La Barra del Caracas Fútbol Club, Los Demonios Rojos, quiere hacer pública su posición en relación a los acontecimientos recientes de nuestro Fútbol Profesional Venezolano.


Desde hace algunos torneos atrás, notamos con preocupación cómo se ha instaurado la mala costumbre entre las directivas de los equipos que hacen vida en la Primera División de nuestro fútbol, de hacer uso de la figura del “Derecho de Admisión” a las barras visitantes, siempre cuando se considere que el partido sea de alto riesgo, aduciendo la violencia como el tema central de la medida.


Como hinchas consideramos que la estrategia de la reserva del “Derecho de Admisión” es una medida fácil, cómoda para las directivas perezosas y poco interesadas en hacer las cosas bien y en hacer cumplir todo lo estipulado para seguridad del cualquier compromiso.


No cometeremos la ingenuidad de negar la existencia de la violencia en las gradas de nuestro Fútbol Venezolano, negar su existencia sería como querer tapar el sol con un dedo, pero responsabilizar únicamente a las barras organizadas que hacen vida en nuestro fútbol es un argumento reduccionista, demasiado simplista y que busca atacar a los entes que menos poder de acción tienen en este espectáculo llamado fútbol venezolano, nos referimos a las barras, con el aparente objetivo de desviar el punto de mira, el punto de atención.


Y es que el punto de atención del problema de la violencia no responde exclusivamente a la presencia o no de una barra de fútbol en una grada, sino que conlleva a otros mecanismos y a otras situaciones que, si se planteasen de la forma más apropiada, con seguridad el índice de enfrentamientos disminuiría drásticamente. Como argumentamos regularmente, un bombo, una bandera, un trapo, un frontal no generan violencia ni perturban a nadie y al contrario, le dan colorido, le dan vistosidad y generan mucha mayor atención en el espectáculo que amamos, el fútbol.


El fútbol moderno se ha convertido simplemente un espectáculo que genera muchos televidentes (Consumidores de un producto de entretenimiento) y por lo tanto muchísima inversión publicitaria, y es allí donde las barras resultan un elemento incómodo, aparte de alentar al equipo de su preferencia: el colorido en las gradas, los cánticos, la alegría, el carnaval, forman parte de ese folklore típico de esta práctica deportiva y son también los elementos que capturan al espectador, atrapan al aficionado, porque, estemos claros, nunca será igual un juego de fútbol con gradas vacías, que un juego de fútbol con su graderío completamente lleno y colorido al máximo.


Sabemos que el fútbol moderno es un fútbol que no toma en cuenta ni le interesa el espectáculo y el carnaval en las gradas porque su único objetivo es generar dinero en grandes cantidades, es un fútbol anti pasión y anti cualquier sentimiento que aflore en favor de una o de otra camiseta, y a pesar de que sabemos que el fútbol moderno, como buen espectáculo, no le conviene para nada la entrega de las barras de fútbol sudamericanas, lamentablemente para “los dueños del show”, las barras en Suramérica son un elemento constante en todas las gradas de nuestro continente.


Quiere decir entonces que las barras juegan un papel esencial para el deporte “rey” en el aliento a sus equipos pero también es un elemento clave en la vivencia y la pasión del fútbol, como fenómeno social, ya que muchas veces, las barras no sólo representan los colores de una divisa en particular, sino que además, representan a una clase social, a un sector popular, una ideología, una forma de vivir y, principalmente, una forma de ver el mundo.


La Barra del Caracas Fútbol Club es una barra que nació a partir de un grupo de amigos que decidieron apoyar al equipo capitalino y que progresivamente ha ido generando un sentimiento popular en las barriadas de nuestra gloriosa ciudad de Caracas por lo que somos una barra de barrio que es totalmente opuesta a los intereses del fútbol que pretenden secuestrar la práctica del deporte “más hermoso del mundo” y hacer del fútbol un espectáculo de consumo masivo, por lo que una barra como la nuestra, la mejor de Venezuela, le resulta incómoda para alcanzar sus oscuros propósitos.


Es cierto que en los últimos años han venido ocurriendo eventos violentos en nuestros campeonatos de fútbol, pero las razones principales no solo están en la existencia o presencias de barras de fútbol, pues esto va más allá e implica un dispositivo de seguridad apropiado y lo suficientemente precavido para evitar el contacto entre dos hinchadas rivales, con cuerpos de seguridad bien entrenados para el contexto de un evento deportivo y que no sean elementos exclusivamente represivos, que muchos veces agravan los acontecimientos violentos en lugar de aplacarlos, con una logística apropiada para recibir a una hinchada visitante (puntos de hidratación, alimentación y aseo personal), con un dispositivo adecuado para la compra y adquisición de entradas por parte de la hinchada visitante, espacios bien delimitados, pero principalmente, el elemento faltante más importante, si es que de verdad queremos colaborar y erradicar la violencia de las gradas, es la VOLUNTAD necesaria que muchos de nuestros dirigentes deportivos carecen para llevar a cabo un buen dispositivo que garantice un fútbol sin incidentes.


Quizás montar un buen dispositivo de seguridad aparentemente resulte más caro y más laborioso para las directivas de nuestro fútbol, haciendo ver, de esta manera, su visión limitada del espectáculo, con esto queremos decir que, a pesar de lo costoso que pueda ser montar un dispositivo de seguridad, resultará aún más costoso pagar las consecuencias de la poca preparación y el poco tino que muchas veces ha sido más que evidente.


Un fútbol venezolano sin violencia implica necesariamente hinchadas más cultas y más organizadas, más conscientes de lo que implica ser un barrista de verdad y no simplemente un vándalo, pero además también implica, quizás lo más importante, gerencias capaces de invertir lo necesario en pro de un buen espectáculo, así como la urgente preparación y adiestramiento de los respectivos cuerpos de seguridad, factores de perturbación más que de calma en los muchos incidentes ocurridos en estos años.


Hace poco murió un hincha del Deportivo Lara en Acarigua, Estado Portuguesa e inmediatamente los “buitres” de la comunicación se lanzaron sobre las barras, con la intención de cuestionar y provocar a organizaciones voluntarias de hinchas de las que poco conocen y ni se preocupan por conocer, respondiendo a los intereses de las élites económicas que pretenden controlar al fútbol, prefiriendo así lanzar críticas y dardos envenenados contra los hinchas que nada, o casi nada podemos hacer, todo esto sin analizar que el hincha muerto en Acarigua fue asesinado con un arma policial activada sin que la vida del oficial de policía estuviese en peligro, agente policial puesto allí en esos deficientes dispositivos de seguridad para, supuestamente, velar por la seguridad e integridad de los presentes en el estadio, dejando en evidencia el poco interés tanto de la policía, como de los organizadores de los eventos en garantizar la seguridad de manera eficiente.


La Barra del Caracas Fútbol apoya y siempre apoyará todas las iniciativas que contribuyan en el crecimiento de nuestro fútbol, siempre que estas no resulten en una “satanización” de las barras de fútbol de nuestro país y no se observe ni analice el problema de la violencia en su globalidad y no en una pequeña parte del mismo.


Es por esto que desde siempre hemos apoyado la presencia de barras visitantes en la Grada Norte de nuestro Estadio Olímpico de la UCV, siempre que se tomen las medidas necesarias para seguridad y control de los asistentes.


Saludamos y apoyamos las recientes declaraciones de directivos de nuestro club, Caracas Fútbol Club, que desde siempre han asumido la necesidad de fomentar la presencia de las barras en los estadios de nuestro país y recordaron la obligación de todas las directivas de garantizar el 20% de aforo a las barras visitantes de nuestro fútbol nacional, como lo dictaminan las reglamentaciones de campeonatos emanadas por la FVF, mandato al que la directiva del “Rojo” jamás se ha negado y por el contrario, ha aportado toda la logística necesaria para la presencia de barras visitantes.


La crítica siempre es positiva si trae con ella el respeto y la consideración hacia el criticado y cuestionado por lo que no podemos cerrarnos a las críticas; lo que si condenamos rotundamente es la satanización de las barras de fútbol con la estrategia de la vergüenza llamada “Derecho de Admisión”. Acabar y arrinconar a las barras implica acabar progresivamente con la alegría y la pasión que genera el fútbol en todos sus estamentos.


Nuestro fútbol también merece tener un “Derecho de Admisión”: Queremos tener un “Derecho Admisión” ante tanto cuerpo policial violento y represivo, queremos tener un “Derecho de Admisión” ante tanta corrupción la Federación Venezolana de Fútbol, pero por encima de todo, nos gustaría tener un “Derecho de Admisión” para tanto gerente y directivo ineficiente en nuestro fútbol, incapaces de montar un buen dispositivo de seguridad.


Nuestro fútbol merece avanzar en pro de la gloria y del lugar que nos merecemos, pero para ello debemos deslastrarnos de algunos “elementos” que enturbian más que lo que aportan.
La Barra del Caracas Fútbol Club
Los Demonios Rojos
Siempre Fieles, Siempre Presentes

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