8/4/15

ANÁLISIS: La travesía de Oswaldo Vizcarrondo


Sólo Futbol VE | Juan Sanoja.- Comprende el juego como pocos. Y lo explica aún mejor. Es capaz de diseccionar un encuentro justo después del pitazo final, tras haber corrido kilómetros peleando con el ‘9’ rival. Como si su frecuencia cardíaca apenas se hubiese alterado, declara al reportero de turno para explicar los porqués del encuentro que acaba de disputar. Con dicción inmaculada y un semblante imperturbable, transmite la serenidad suficiente para calmar al fanático más radical tras una dolorosa caída.

Empezó jugando el deporte de Babe Ruth. Su hermano mayor ya lo practicaba y su padre lo llevaba a El Universitario para ligarle al equipo de Omar Vizquel. Tuvo un breve paso por la primera base y la receptoría, pero la actividad nunca le gustó. Encontraría su vocación al disputar un partido de fútbol entre cursos del Colegio San Luis de Caracas. Allí llamó la atención de varios entrenadores para más tarde empezar a practicar con los equipos de la unidad educativa. Su rendimiento lo llevó a representar al Distrito Capital y luego a la selección nacional, donde fue aumentando la talla de su uniforme hasta formar parte de la Vinotinto de mayores.

Con las inferiores consiguió resultados trascendentales. De la mano de Lino Alonso primero y de Richard Páez después, venció a Argentina en las categorías sub-17 y sub-20. En el Sudamericano de 2001 Venezuela ganaría 1-2 frente al equipo de Hugo Tocalli, Pablo Zabaleta y Carlitos Tévez, quien sería la figura albiceleste viniendo desde el banco. En el campeonato de 2003 se repetiría la victoria, esta vez 1-0. Oswaldo Vizcarrondo sería el MVP de la noche: con Gabriel Cichero a su lado, dejaría el arco imbatido ante Leonardo Pisculichi, Maxi López, Fernando Cavenaghi y, nuevamente, Carlos Tévez.

En simultáneo con los logros de la selección, emprendió su ascenso a nivel de clubes. En 2002 debutó con el primer equipo del Caracas FC y a partir del año siguiente estaría, temporada tras temporada, en los plantillones de Noel Sanvicente.  David McIntosh, José Manuel Rey, Jorge Rojas, Andrés Rouga y Luis Vallenilla Pacheco lo acompañarían en la zaga. Ganarse un puesto supondría un reto de altura. De lo que estaba seguro el joven Oswaldo era que aprendería de los mejores.

Un lustro después de su debut alcanzaría el pico más alto de rendimiento en la Copa Libertadores de 2007. En aquella edición vencería en un par de ocasiones a River Plate en la fase de grupos. Ambos partidos serían vistos por toda Sudamérica a través de las transmisiones de Mariano Closs y Fernando Niembro.

En aquel torneo también sufriría a un incipiente Alexis Sánchez, quien le anotó un hat-trick al Caracas en uno de los dos compromisos que el conjunto venezolano disputó contra Colo-Colo.

La experiencia continental para Vizca terminaría con un partido de octavos de final ante el Santos de Zé Roberto. El Caracas caería eliminado tras perder la vuelta 3-2, pero Oswaldo se llevaría mucho de esa copa, en la que había conformado una dupla más que interesante al lado de su referente en el fútbol venezolano, José Manuel Rey.  Su productividad lo llevó a Argentina, a Rosario Central. Lamentablemente, una tendinitis le impidió mostrar su fútbol y regresó a la institución que le dio la oportunidad de ser profesional.

Pero Vizcarrondo tendría otra oportunidad de ir al exterior. Esta vez haría maletas para jugar en Paraguay. Su fichaje por Olimpia marcaría su carrera por varias razones. Por primera vez se haría ídolo de una hinchada: sus dos goles en el clásico ante Cerro Porteño constituirían un recuerdo imborrable. Además, en aquel club conocería a Gustavo Barros Schelotto, una persona fundamental más adelante en su carrera. Por último, y quizá más importante, en Olimpia optimizó una faceta de su juego que le ayudaría a subir varios escalones en su nivel futbolístico: el cabezazo.

Cuenta Vizcarrondo que antes de pasar por Paraguay tenía muchos problemas con el timing, cosa que cambió cuando llegó a este club, una escuela elemental para él. Para mejorar, al finalizar los entrenamientos le pedía a un lateral que le lanzara centros durante 20 o 30 minutos. Hoy en día continúa perfeccionando su juego.

Tras un enriquecedor paso por Olimpia, donde tuvo toda la confianza de su entrenador, Gregorio Pérez, Oswaldo estaba preparado para dar otro salto. El Míster Juan Carlos Osorio lo esperaba en Once Caldas.

En Colombia saldría campeón por primera vez fuera de Venezuela, “una experiencia única”. Además del Torneo Finalización 2010, Vizcarrondo jugaría los ocho partidos de Copa Libertadores que disputó su equipo aquel año. Según declaraciones de su propio entrenador, fue una pieza clave en aquella competición. El fútbol cafetero le brindaría la oportunidad a Oswaldo de mejorar la velocidad de sus piernas, en un balompié de jugadores técnicos, explosivos y encaradores.

Una deuda de seis meses lo motivó a abandonar el equipo. En aquel entonces tenía una suculenta oferta de China, pero no quiso aceptarla porque pensó que se estancaría en lo deportivo con apenas 26 años. Entonces decidió regresar a Venezuela para jugar con el Deportivo Anzoátegui. En retrospectiva, Vizcarrondo evalúa positivamente aquella etapa. Vivir en Puerto La Cruz significaba “estar en una burbuja dentro del país”, acercarse a su familia y mejorar la relación con su novia.  Luego de jugar el Clausura 2011 con el DANZ, vendría la Copa América.

Por aquel entonces, Oswaldo era un foco de crítica junto a sus compañeros de zaga y Renny Vega. Para Vizca, los reproches de la fanaticada y gran parte de la opinión pública no eran merecidos. Lo cierto es que en aquella Copa América Oswaldo la rompería toda desde el primer partido, el día de la milagrosa parada con el pecho ante el remate de Robinho. Una imagen inolvidable. El excelente performance lo redondearía con un gol ante Chile en los cuartos de final. Su actuación en el certamen le valdría el puesto en innumerables onces ideales y el interés de varios clubes alrededor del mundo por obtener sus servicios.

Finalmente, tras varios rumores que vinculaban a Oswaldo con clubes del Viejo Continente, el central venezolano ficharía por el Olimpo de Bahía Blanca. Vizcarrondo jugaría 14 de los 19 partidos del Torneo Apertura 2011 de la Primera División de Argentina. Su equipo sumaría únicamente 16 unidades y terminaría en la penúltima posición de la tabla, puesto que repetiría en el Torneo Clausura, ya sin el Patrón en sus filas, y que lo llevaría al descenso aquella temporada.

Para Vizca resultó difícil no poder competir por cosas importantes durante su corta estadía en Bahía Blanca, como lo había hecho hasta ese entonces a lo largo de su carrera. En su mente ya tenía otros posibles destinos en donde podría seguir alimentando su pasión: progresar como jugador.

Luego de Venezuela, Argentina, Paraguay y Colombia, vendría México. Tras presionar para salir de Olimpo, Oswaldo Vizcarrondo llegaba al América para ser dirigido por el Piojo Herrera. El venezolano entraría al club con la etiqueta de salvador y saldría de la institución catalogado como un “error”.  A Vizca le costó jugar a ras de piso en un fútbol donde prevalece el toque por abajo. El venezolano cuenta que también se sentía expuesto por las bandas: lo ponían de stopper y tenía dudas en el mano a mano. Oswaldo disputaría menos del 50% de los minutos posibles y saldría del club luego de haber alcanzado las semifinales de la liguilla del Clausura 2012, donde jugó su último partido con las Águilas en la vuelta vs. Monterrey (2-0).

Lanús le devolvería la confianza. Llegó al Granate por recomendación de Gustavo Barros Schelotto, hermano y asistente técnico de Guillermo, el DT del conjunto argentino. Los mellizos esperaban que Vizcarrondo fuese el futbolista clave para ordenar la defensa. Y acertaron. En el primer semestre de Oswaldo con el equipo (Torneo Inicial 2012), Lanús fue el conjunto menos goleado con 10 tantos encajados en 19 partidos.

Para Guillermo, Vizca fue la voz de mando en la defensa. Un liderazgo que no provino “desde el grito, sino desde la inteligencia que tiene para jugar”. Para Gustavo, Oswaldo aportó una “cuota de serenidad” para una defensa granate que “históricamente ha tenido defensores fuertes y aguerridos”.

El segundo semestre del Patrón en Argentina siguió en la misma línea. Tuvo participación en 17 de los 19 partidos del Torneo Final 2013 y su equipo estuvo cerca de conseguir el campeonato -fue líder 11 fechas-, aunque luego terminase en la tercera posición, a cinco puntos de Newell’s.

La intención de Lanús era retener a Vizcarrondo, quien se encontraba cedido por el América. Pero a sus 29 años y tras una travesía por el continente, su currículo era lo suficientemente bueno para jugar en Europa. Tendría que aprender a hablar francés.

El 3 de julio de 2013 el FC Nantes anunció que contaría con un tercer venezolano en su plantilla. Vizcarrondo se unía a Gabriel Cichero y Fernando Aristeguieta para competir en el torneo francés en la vuelta de Les Canaris a la primera categoría. Usaría el número 4, su favorito, el de su ídolo de toda la vida: Fernando Hierro.

Jugó su primer partido como titular ante el Bastia en la jornada inaugural de la Ligue 1 2013/2014 y desde entonces ha sido un fijo en el once. En su temporada debut disputó ¡39! compromisos entre la liga y las dos copas locales. Esta temporada es el futbolista con más minutos en cancha de su equipo: ha competido 2700 minutos en Le Championnat. Sólo se ha perdido uno de los 30 partidos del Nantes.

Vizcarrondo se adaptó de inmediato al fútbol francés, un balompié que, como lo describe el propio Oswaldo, es “muy físico”, de “mucha influencia africana”. El Patrón, a la hora de analizar la liga, agrega que “muy pocos equipos van a la presión” ya que “tratan de contragolpear y armarse en bloque”. Él busca acomodarse a esas características, “típicas del fútbol inglés”.

Hoy en día  ya maneja el idioma local y mantiene largas conversaciones con su entrenador, Michel Der Zakarian, quien le pide que con su experiencia le ayude a tratar a los más jóvenes de la plantilla.

Oswaldo Vizcarrondo está en el segundo de sus tres años de contrato. Cuando termine el pacto con el club francés tendrá 32 años. Mucho fútbol quedará en sus botas. Si será o no suficiente para seguir en Europa, es aún temprano para saberlo. Él continuará trabajando en el club pensando en la selección, como siempre ha declarado. Pero sobre todo continuará disfrutando su estadía en Europa, a la que llegó tomando un vuelo con escala en cinco países y ocho clubes.

La madurez es plena, en un central que siempre mostró pericia en el arte de la defensa. Junto a Roberto, Tomás y Salomón, comandará todo el proceso de la selección hasta Rusia 2018.

Vizcarrondo ha declarado que le agradece a Chita la oportunidad de jugar al fútbol. Hoy Noel le agradece al destino que el joven Oswaldo haya preferido patear una pelota en lugar de darle con un bate.
                                                                                                                       

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